Dicen que José Asunción Silva fue el poeta más representativo del pueblo colombiano en el siglo XIX. Romántico y atormentado, fue víctima de los acontecimientos de su época y de sus propias desgracias y tribulaciones. En su obra, puso palabras a sus sentimientos y emociones como nadie lo hizo antes.

Enamorado de su hermana Elvira y tristemente no correspondido, dicen que una mañana le pidió a un doctor que le marcase con pintura la localización exacta de su corazón. Esa noche murió el poeta de un certero disparo en el blanco, tal vez trataba de destruir de una vez y para siempre el origen de sus torturas.

No lo logró. En la actualidad, si coges un billete de cinco mil pesos y lo doblas desde sus dos extremos hacia la mitad, verás la imagen de un corazón, el indestructible corazón del poeta, el más fuerte de todos los conocidos.