Viajer Bagdad

Un bergantín sin bandera

Se descubre al Occidente:

El raudo huracán crujiente

Corre parejas con él.

Cual fantasma pavoroso

Que aparece en noche oscura,

Así se ve con bravura

Cruzar el negro bajel.

Estación de Radio a Autoridad portuaria.3,15 a.m.De bruma a niebla,llovizna y viento racheado. Marejada a fuerte marejada.

-Capitán Amalfitano: Objeto desconocido se dirige en línea recta a gran velocidad, al  menos 40 nudos,hacia el puerto.El radar ha detectado un posible barco,el eco señala una distancia de 15 millas del faro. Ya ha superado la primera boya de balizamiento y parece que atiende a las señales del radiofaro.

Bip bip bip. Biiiiiiiiiiiiiiip biiiiiiiiiiiiiiip biiiiiiiiiiiiiiip.

Bip bip bip

– ¿Pero qué narices es esto? ¡Cambio!

– Parece morse mi capitán ¡Es un SOS!¡Cambio!

– Dios,en pleno siglo XXI y tener que recurrir a estas antiguallas.A ver si con la radio…

¡ATENCIÓN!: Puerto llamando a barco. ¡IDENTIFÍQUESE!

… — …; -…,.-,.-.,-.-,—;.-..,.-,…; -…,.-,.-.,- …,.-,…;-..,.;.–.,.-..,.-,-,—,-.;… — …

– Otra vez SOS mi capitán… Pero además,espere: B-A-R-C-O-L-A-S-B-A-R-B-A-S-D-E-P-L-A-T-O-N. Eso es: barco Las barbas de platón. ¡Cambio!

– Pero ¡qué coño! ¿Eso es un nombre para un barco, Igor? ¡Cambio!

– Pues por lo visto va a la deriva…, o desbocado más bien. ¡Cambio!

– ¿Tonelaje? No importa. Llama enseguida a Emergencias y al Práctico para que le encauce hacia la rada por la esclusa,no sea que vaya a enfocar directo al dique. Y que luego espere su turno para atracar en el muelle. ¡Cambio!

¡Estos tintines de agua dulce!,dijo el capitán Amalfitano mientras apuraba de un trago el vaso de whisky.

¡Vaya nochecita!,concluyó,intentando escudriñar en la niebla con el barrido de los haces de luz del faro.

– Pues el Práctico no está,no se esperaba ningún barco esta noche de perros.¡Cambio!

– Me da igual Igor ¡pues vas tú!¿no tenías ganas de ser “práctico”? A ver si apruebas de una santa vez los exámenes y me dejas en paz con la radio y tus infames programas de música.¡Corto y cambio!

A pesar de los esfuerzos de Igor en conducir al deambulante barco,este enfiló la embocadura del puerto sin mesura y se encalló en el malecón de los Cargadores de Indias,frente al “Resbaladero”,tras un estruendo colosal.

El naufragado Las Barbas de Platón era un barco repleto de emigrantes, negros venidos desde Libia,un moderno barco negrero.

La bodega del barco tenía una altura de 2 m, en la que estaba construida una plataforma a media altura,con una anchura de 1,80 m. a cada lado del buque.Cuando el fondo de la bodega estaba repleto de cuerpos,otra fila de emigrantes era almacenada en la plataforma.En la zona en que la altura de la bodega sobrepasaba los 2 m, quedó instalada una segunda plataforma encima de la primera,dejando a veces sólo 20 cm a los emigrantes para levantar la cabeza.Yaciendo en hileras, más de una vez, por la mañana,se encontraban un hombre muerto y otro vivo pegados el uno al otro.

Estas estancias pronto se ponían a una temperatura insoportable, aminorada en algunos casos por las “tomas de aire”(conductos de lienzo que dirigían el aire hacia las bodegas).Pero el aire insuficiente y viciado de los efluvios que exhalaban los cuerpos y la respiración de tantas personas no tardaban en causar fiebres y flujos que con frecuencia producían la muerte de un gran número de pasajeros.

– Bueno Igor,venga ese informe del barco. Del desastre del atraque hablaremos luego.

Visiblemente alterado, Igor consultó sus notas:

– Parece ser que era un carguero de negros sin rumbo,perdón de emigrantes de color,que venía del Mediterráneo. El piloto dice que una vez muerto el capitán y extendida la “peste” a bordo,sólo escuchaba una voz que le decía: rumbo a poniente, al “Jardín de las Hespérides”,y que las había visto a las tres,a las “hijas del atardecer”,en pelotas,en el horizonte crepuscular.

– Bueno,bueno,menos poesía. ¿Qué coño ha pasado en ese barco?

– Por lo visto los negros fueron atacados por el mal de la “melancolía fija” y empezaron a morir sin razón aparente,por falta de ganas de vivir,caían en la apatía y el aburrimiento,pasándose las horas agazapados con la barbilla apoyada en las rodillas y los brazos rodeando las piernas,hasta que por la noche morían. Algunos contenían la respiración hasta morir.

Los síntomas eran el desánimo y el desaliento, que los conducía a negarse a comer,lo cual agravaba los síntomas. El estómago se debilitaba enseguida. Después sufrían dolores de vientre, sobrevenían los flujos y luego el fatal desenlace.Pero el flujo y la disentería era una enfermedad infecciosa que se propagaba fácilmente.Pese a las importantes pérdidas causadas por la “melancolía fija”,la mayor parte de los fallecimientos era debida más a las afecciones somáticas que a las de índole psíquica.

– ¿De qué enfermedad se trataba? Le preguntó Amalfitano al timonel, quien por toda respuesta dijo: ¡Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar!

– De Europa vino la viruela,el sarampión, la gonorrea y la sífilis.De África la fiebre amarilla,el dengue,la melanuria y la malaria,que algunos llevaban en la sangre,explicó el médico del SAMUR.Pero las más peligrosas,eran las producidas por las amebas melancólicas y sus consecuencias:las distintas formas de disentería bacilar (“flujos de sangre”),lombrices,parásitos intestinales de la anquilostomiasis, dermatosis tropical,la elefantiasis y la lepra.Un solo enfermo podía contagiar a todo un barco,cubriendo las plataformas de roña,dejando un rastro de su sangre y su piel por la cubierta. Al tirar por la borda a los emigrantes muertos o moribundos,la carne y la piel de las muñecas se desprendían al cogerlos,pues estaban totalmente descompuestas.En la bodega se nadaba en sangre y mucosidades.

En el Barbas de Platón,a las 5 semanas de zarpar de Al Baida,se inició una contagiosa enfermedad de la vista en la bodega:un emigrante tras otro quedaban ciegos,y pronto todos los hombres a bordo quedaron ciegos, excepto un marinero, que gobernaba el barco como podía.

Alcanzó por fin tierra tras 66 días y desembarcó el miserable resto de su cargamento.El timonel,el único que había logrado conservar la vista, la perdió poco antes de llegar a tierra,deslumbrado,cegado,según su testimonio por los fustes y capiteles dorados de las columnas de Hércules.

Según el parte médico,los marineros del SAMUR oyeron una profusión de alaridos,pero cuando abordaron el buque,sólo hallaron el olor de los emigrantes muertos, no había quedado ni uno vivo.Fue horrible verlos pasar uno por uno con sus miembros agarrotados por la muerte,cubiertos de sangre y mugre.

La tripulación enferma,exangüe,exánime,descansaba en paz,y sus cuerpos cuidadosamente alineados a lo largo del muelle de la dársena: “wharfingers”, “beach-horners”, “scowbankers”, en la jerga negrero-marinera.

Y del mismo modo,moribundos,inconscientes,eran atendidos unos escritores,periodistas y corresponsales de guerra occidentales,algunos de ellos identificados gracias a las chapas de sus collares: Orion Satori y Yaccaré;Almudena la Invisible,Viajer Bagdad y La Chica del Escáner;o Don Shave,Miguel Martí,Dilip Ícaro y Dani Chinaski.

– A ver Igor, hay que hacerles el boca a boca a los periodistas. A ver si salvamos alguno.

– Vale, mi capitán. Yo empiezo por las tías.

El piloto permanecía en cubierta riéndose a carcajadas: ¡Ya he llegado Melkart [1] Melkart ya he llegado,díselo a Astarté!,y en su delirio mascullaba sollozante un cántico sin cesar:

Os meus ohíos ben miraron

Lo que el corazón desejaba:

A morte de un baso, vil traidor,

Qu á nossa compañía andaba

 

[1] Dios fenicio, de la vegetación, la fecundidad y la primavera, al que estuvo consagrado el templo de Hércules (o también llamado de Melkart) en la antigua Cádiz. En algunos restos arqueológicos se le representa cabalgando en un hipocampo. Cada día perseguía a la esquiva Astarté hasta que la encontró en Occidente, donde se casaron.