El desván de relatos

Seres de arena y agua

En mi último viaje he conocido a unos seres extraordinarios y me gustaría presentártelos. Además, escribir sobre ellos ayudará a hacerme una idea más concreta de lo que son. Ahora entenderás el porqué. Los encontré en un oasis esquinado del desierto más grande que nadie haya imaginado nunca…

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El club de los operarios

Y es que no podía evitarlo: soñaba con formar parte de aquel club de operarios a medio afeitar y sin más abrigo que el chaleco de seguridad. Mi virilidad se disparaba. El ritual de legar a casa cada día con la ropa negra y agujetas por todo el cuerpo; entrar por la puerta apestando a sudor, vapores causados por la fermentación y aceite de maquinaria pesada; desplomarme en el sofá, abrir una cerveza Guts y encender la televisión para desconectar: la liturgia del trabajador manual, en definitiva, me erotizaba hasta límites insospechados…

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Cuadro

El cuadro era observado con fingido interés por alguna especie: ¡significa la nada, el vacío!, dijo uno; ¡qué va!, dijo otro, es la eternidad, el universo cargado de energía. Pero ¿no veis ese punto negro apenas perceptible?, repuso un tercero, el individuo, es el individuo frente al todo, una atrevida apuesta por la libertad…

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El concierto de John Mayall  

De repente estaban detrás de nosotros: ella y yo, con las melenas sueltas, aún con tanto abrigo se notaba su calor. No sé, tal vez se pudiera ver el vapor encerrándola por el choque del frío y su esencia vital. Ellos tenían la pinta de malotes del barrio: se pusieron en fila detrás de nosotros; una sombra negra, un presentimiento de mala pata; empezaron a cerrar la distancia y a silbar; llevaban botes de cerveza congelando las manos, sin guantes; esto iba a salir mal…

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El insomnio del Maharajá

El Maharajá no perdonaba sus cinco mocas diarios, ni uno más ni uno menos. Una mañana le pregunté por qué tomaba tanto café. Llevaba como siempre sus zapatos de piel de punta fina, sus pantalones chinos ajustados de colores chillones (rojos en este caso), su casaca gris de botones enormes y su maletín. “No duermo por las noches”, me contestó sin entrar en detalles. Lejos de saciar mi curiosidad, su respuesta la disparó…

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Bailando con mofetas

Tengo un resfriado que me coge las dos partes del cuerpo. Mis narices arrojan mocos de un modo sucesivo. Me sueno con moqueros de papel cogidos en los servicios de los bares que visito; alguno se me escapa y cae contra el suelo. Uno me ha parecido la gémula de...

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Retrato de una dama

(…) Tenía el arco de las cejas bien dibujado, sin llegar a empalagoso, la frente chiquita, igual que la boca, el óvalo perfecto pero humano, nada almibarado y dos escarabajos negrísimos y brillantes en los ojos. Era preciosa. Una historia de “El Coronel Sinatra”....

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Cambio de planes

Hace una semana me escapé de casa y me vine al Reino Unido. ¿Por qué lo hice? Porque no era feliz en Madrid. Durante el viaje descubrí mi pasión por conocer diferentes culturas y formas de pensar, la necesidad de vivir experiencias nuevas y, sobre todo, mi vocación de escritor. La rutina de la vida universitaria no me inspiraba en absoluto. No había escrito una sola línea desde que volví. No podía seguir así…

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El desahucio

El desahucio. Carta al Sr. Amalfitano Viajer Bagdad. A veces al repasar la prensa aparecen noticias aparentemente irrelevantes, aisladas, fuera de contexto, se cuelan… y refieren algunos hechos luctuosos ocurridos en lugares cercanos de nuestra geografía y que tienen...

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