El desván de relatos

Bailando con mofetas

Tengo un resfriado que me coge las dos partes del cuerpo. Mis narices arrojan mocos de un modo sucesivo. Me sueno con moqueros de papel cogidos en los servicios de los bares que visito; alguno se me escapa y cae contra el suelo. Uno me ha parecido la gémula de...

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Retrato de una dama

(…) Tenía el arco de las cejas bien dibujado, sin llegar a empalagoso, la frente chiquita, igual que la boca, el óvalo perfecto pero humano, nada almibarado y dos escarabajos negrísimos y brillantes en los ojos. Era preciosa. Una historia de “El Coronel Sinatra”....

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Cambio de planes

Hace una semana me escapé de casa y me vine al Reino Unido. ¿Por qué lo hice? Porque no era feliz en Madrid. Durante el viaje descubrí mi pasión por conocer diferentes culturas y formas de pensar, la necesidad de vivir experiencias nuevas y, sobre todo, mi vocación de escritor. La rutina de la vida universitaria no me inspiraba en absoluto. No había escrito una sola línea desde que volví. No podía seguir así…

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El desahucio

El desahucio. Carta al Sr. Amalfitano Viajer Bagdad. A veces al repasar la prensa aparecen noticias aparentemente irrelevantes, aisladas, fuera de contexto, se cuelan… y refieren algunos hechos luctuosos ocurridos en lugares cercanos de nuestra geografía y que tienen...

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Mensaje encriptado

  De: viajerbagdad Fecha: 4 de abril de 2018, 17:45 Asunto: mensaje encriptado Para: lasbarbasdeplaton     Queridos amigos: Al volver de vacaciones de Semana Santa y poder por fin descansar de capirotes, tambores y trompetas, me encontré en el buzón un aviso de...

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Las playas del mar Rojo

Camina muy cerca de ellos, pisándoles los talones. Lev sigue enseñando el vídeo a diestro y siniestro y no se entera de nada. Pero yo sí. Veo cómo Izsak agarra las dos cabezas y las hace chocar entre sí como bolas de billar, y cómo derriba de un puñetazo a uno de ellos. El otro, aturdido aún por lo ocurrido, recibe su hostia…

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El cabrón perdido: una historia trashumante

Pero al comienzo de la subida por el Barranco del Judío el rebaño se para en seco. Se hace un silencio repentino. No quiere continuar. Ismael se desgañita silbando y dando órdenes a los careas, pero las ovejas no se mueven. Se agrupan en corros, como si murmuraran.

Los pastores se miran y comprenden: ¿dónde está el macho? ¡me cago en la puta! ¿dónde está el cabrón?

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